Posteado por: benditalisergia en: Noviembre 3, 2009
Ella aparece de pronto alrededor de las 10:00.
Se acuesta a mi lado toda la noche y no me deja. Yo tampoco quiero dejarla.
Que se congele en la soledad de la noche no es opción. No es algo que me agrade. Me gusta su compañía mientras vibra con su sonoro ronroneo.
Me acompañas en el silencio, no hace falta entendernos con palabras. Sé que lo sabes, sé que lo entiendes. Sé que me abrazas. Sé que me quieres. Y el hecho de saberlo me basta…
Posteado por: benditalisergia en: Octubre 16, 2009
Posteado por: benditalisergia en: Octubre 14, 2009
Te premiaron con la sonrisa perfecta, esa que saluda desde el borde de la boca muy triunfante. Sin forces porque está bien ensayada, sin saliva porque está bien apretada, es sencillamente perfecta. Una condecoración digna de un actor, ¿Cómo lo haces? Instrúyeme por favor en el arte de la mentira. Porque… es un arte, ¿lo sabías? Con que sencillez trazas delicadas palabras y las pintas con tempera disfrazada de óleo en el lienzo por oído que tienen los demás, es una técnica impresionante. Tu pulso de garganta es sorprendente, no tiembla ni siquiera cuando de pronto tu boca sabe a verdad. Debe parecerte un sabor complicado y amargo. Sí, debe de ser desagradable para tus papilas gustativas. Pero bueno, no todos tienen tu talento. Yo suelo equivocarme cuando juego a cambiar las palabras por otras, soy torpe y no consigo comprender las reglas. Tú, tan sólo tú, mereces esa condecoración plateada y petulante.
Bendito dolor de cabeza.
Es más que un dolor de cabeza, me duelen las extensiones del alma que chocan contra el suelo. Aquellas que me mantienen con prudencia tocando tierra. Me duelen… Están tirantes, como si alguien las hubiese apretado. Apretado con rabia y con detención. Un nudo me separa de mi irralidad.
Posteado por: benditalisergia en: Octubre 9, 2009
Cierto día salí de mi casa para no volver coherente.
Para no volver en mis cabales, para volver y no regresar.
Para irme y ocultarme en Fantasía. Para irme sin retractarme de dejar la inteligencia guardada en casa.
Cierto día salí de mi casa para no volver a donde ya estaba.
Lapiz pegado al papel como una extensión de mi cuerpo. Un dedo atrofiado que se ha hecho lápiz, un bloqueo mental que se ha conviertido en lineas. Hoy no hay palabras, hoy sólo existen líneas. Líneas y curvas, cuadrados incompletos, rayas y desrayas… Una vez más termino desdibujada en una hoja.
Cosas, muchas cosas. Quizás demasiadas, entonces no hayo por dónde mirar, mis ojos se desvían, se dan vueltas y vueltas y terminan mirando hacia mi interior, pero yo… No veo más que líneas y rayas.
Otra vez termino desdibujada en un hermoso caos.
Posteado por: benditalisergia en: Julio 19, 2009
Las flores afiladas se plantaron en ti dejando tres pequeños recuerdos, tres pequeños brotes de desequilibrado movimiento. En el fondo sabes que lo lamento, aunque esté escondiendo en el pasto mis labios estirados sonriendo. ¿Cómo iba a enterarme, en todo caso, que las flores podrían provocarte semejante alergia? Ahora lo sé… pero no prometo alejar las flores afiladas de ti, es poco probable, es casi imposible, es tonto pensar que lo haré. Es culpa tuya, tú eres quien disfruta que yo juegue con mis flores sobre ti, te dejas rozar con cada uno de los pétalos a sabiendas de que los síntomas y efectos secundarios pueden dejar marcas visibles en tu cuerpo. ¿Tienes que ser tan diferente al resto? No ves que enloquezco, que pierdo el control, que desvarío, que pierdo, que gano, sonrío y muero, es todo un conjunto de cosas que al final de todo lo que me quejo… te agradezco. Y es que yo soy así, te culpo por mero gusto, te culpo y reímos al unísono, te culpo buscando un culpable a mi comportamiento desmedido y es que al final, los culpables no existen son solo inventos, pero te culpo sabiendo que tu sabes que es mentira, y que en realidad no te culpo buscando un perdón de tu parte. Pero en fin, las flores afiladas no huirán de ti, a menos que así lo quieras. Seguirán por ahora entrecortando los respiros al obstruir tu respiración, continuarán erronchando tu piel con manchas un tanto visibles al ojo ajeno y posiblemente el color de tu cara seguirá siendo atrozmente colorada y cálida. Cómo sea, te amo.
Posteado por: benditalisergia en: Junio 2, 2009
Una fría noche que no era tan noche pues algo de luz había en aquella oscura sala de estar, Vanessa miraba desconcertada el brillante suelo alumbrado por la pequeña lámpara de piso a su lado mientras jugaba con un trozo de hilo en sus manos pensó-… cómo he de encontrarlo antes de media noche…-
Llevaba una hora completa desaparecido, quizás secuestrado, tal vez raptado por un psicópata. Se le ocurrían tantas cosas que no podía salir de sí misma para encontrarlo y perdía el tiempo buscando posibles escondites dentro de la misma casa. Sentía miedo, quizás algún secuestrador se hallaba escondido en los rincones de su antes confortable hogar y ella no hacía nada más que estar inmóvil en el sillón buscando sumida en su propia mente, haciendo recorridos casi virtuales de los posibles lugares del atraco.
Se levanto y dejando caer las suposiciones al suelo quiso comprobar sus alternativas, el primer lugar de su búsqueda sería la cocina. Hacia unas horas atrás había estado en aquel lugar junto a su madre, y era por lo tanto, una posible sospechosa. Buscó en el suelo alguna huella, mancha o un simple rastro, pero no encontró nada. Impotente revisó una y otra vez todos los muebles del lugar, hasta que se percató de la hora – ¡Diablos! –Dijo con una voz casi adolorida- son las 11.00.-
Le quedaba exactamente una hora para encontrarlo. No tenía más tiempo que perder y se exaltó. Camino nuevamente a la sala de estar tratando de agudizar su pensamiento. Recordó que luego de estar en la cocina fue a la pieza de su madre, pues en ese momento requería de su ayuda.
Camino lentamente por el pasillo buscando algún indicio de algo, pero nada. Al cruzar el umbral de la puerta se halló con su madre recostada y muda, ella dormía y no debía despertarla, no podía enterarse de la actual situación. Bajo la luz tenue que provocaba la televisión encendida buscó sigilosamente por los alrededores de la habitación. Buscó gracias a la luz que producía su celular, en el armario (temblando por si alguien esperaba por ella dentro de este) y casi despierta a su madre buscando debajo de la cama alguna pista, pues era Vanessa una muchacha alérgica al polvo, en cuento se acomodo para estar más cerca del suelo toda la presión se concentró en su delicada nariz haciendo que ella estuviese al borde de un estruendoso estornudo, pero fue capaz de controlarlo y salió decepcionada de allí.
Regresó otra vez a la sala de estar, encandilándose con el brillante suelo otra vez y volvió a pensar.
El silencio en la casa era increíble, solo los murmullos de la televisión en la pieza de la madre eran perceptibles. De pronto un ruido, nervios y un giro de 180 grados. En la puerta de su propia pieza algo o alguien rasmillaba la madera de que estaba hecha. Sintió de pronto su corazón acelerado y su imaginación se echó a volar, que clase de monstruo u ladrón podría estar tras esa puerta, ¿cómo había quedado encerrado?, ¿es que acaso se había cortado las manos para que no encontraran las huellas de su humanidad (o su posible NO humanidad) en la casa? Tantas cosas en su cabeza el corazón en sus manos. Caminó con la idea paranoica de que en cuanto abriera la puerta descubriría la verdad del misterio y fue silenciosa en ir su encuentro. Cuando estuvo cerca de tomar la manilla de la puerta, el silencio tras la madera se apodero de los sentimientos de Vanessa, causando la tensión casi por completo de su cuerpo, la mano rígida que ya tomaba la manilla empezó a girar, la saliva en su boca se puso más espesa y un segundo pareció una eternidad en el torcimiento de la manilla. ¡Clac! Respondió la puerta y aún más lentamente la muchacha la movió…
En un principio no vio más que su pieza vacía, su cama semi deshecha y un poco de luz que entraba por la ventana abierta. Pero de pronto… su corazón paró en seco y en señal de respuesta puso una mano en el pecho y otra en su boca (aguantando las ganas de gritar para no despertar a su cansada madre), una sombra pequeña bajo la cama con los ojos brillando en la oscuridad se acercaban hacia ella. Rápidamente retrocedió queriendo correr, pero la luz de la ventana pudo descubrir a aquella sombra mucho antes de que esto se materializara. Bajo la luz se hallaba un pequeño gato de blanco pelaje, con ojos de susto clamando por un abrazo. Como si hubiese estado aguantando la respiración, la pequeña Vanessa suspiro tomó a Lú entre sus brazos y sonrió. Ambos estaban asustados y ahora sentían la compañía del otro. Con un susurro al oído de Lú le pidió ayuda para encontrar aquel objeto preciado y perdido, y el gato pareció responder con un maullido. Partieron ambos a la sala de estar y en el trayecto se cortó la luz. Vanessa siento en cada rincón de su cuerpo un frío intenso, y saco rápidamente el celular del bolsillo de su pijama para alumbrar el suelo para no pisar nada extraño en su condición de “pies descalzos”. En el momento que apretaba una tecla cualquiera para que se hiciera la luz, la puerta de entrada sonó, en acto seguido Vanessa miró el reloj de celular, eran las 12.05 era tarde, había fallado, su profesión de detective había sido frustrada por aquella entrada.
A los pocos segundos fue a su encuentro una joven de aspecto mayor, y con las cejas fruncidas preguntó: ¿Qué haces tan tarde despierta? No ves que no hay luz y puede pasarte algo- a lo que la joven soltando de sus brazos al pequeño Lú respondió: Silvia, perdí el botón de mi pijama, intentaba buscarlo para que no se arrancara mi corazón en caso de que tuviera una pesadilla… pero no lo he logrado, ¿me ayudas?- y diciendo esto se sintió decepcionada de sí misma.
Silvia, la hermana mayor tomo de las manos a la pequeña Vanessa y camino por la casa buscando el pequeño botón anti escapamientos de corazones, pero no encontraron nada.
De pronto, una idea loca se le vino a la mente a la pequeña y metió sus manos en los bolsillos del pantalón del pijama, ahí, entre un pañuelo usado descansaba el pequeño botón. Y sintiéndose la detective más famosa del planeta le dijo a su hermana – ¡yo soy la culpable del secuestro! El botón siempre estuvo conmigo Silvia. A que no lo sabías, ¿cierto?, ¿puedes ahora coserlo para que mi corazón no se escape?- Y diciendo esto la luz que permanecía ausente regresó. Silvia rió con ternura y abrazo fuerte a su hermana menor y le dijo: yo te lo coso, pero ya vete a dormir… serás una gran detective algún día si sigues así, jajaja.-
Luego de coser el secuestrado botón, partieron ambas mujeres a la pieza de la pequeña. Se abrazaron y bajo la luz tenue de la luz de la ventana Vanessa durmió. Silvia que había regresado de su trabajo estaba cansada y solo quería dormir, y cuando tomó su pijama vio un pequeño agujero, sonrió y pensó, ¿quien será el culpable esta vez?
Debajo de la cama el pequeño Lú jugaba con un botón raptado.
Posteado por: benditalisergia en: Mayo 4, 2009
Un trazo, tras otro trazo se dibujan miles de líneas sobre el papel. Soy parte del dibujo, dejo que mi mano pase a ser lápiz y que el lápiz pase a ser hoja, pero ya no una hoja inmaculadamente blanca, una hoja pintada ,rayada , manchada, que pase a ser vida.
Veo como mi mano ya no sigue las órdenes que dicta la Sra. regla que mira desde el otro lado del escritorio. Ella es recelosa del orden y la mano al ser mía, se ríe de su manía dando vueltas circunferenciales y diagonales curvas por toda la hoja que desea tomar vida.
Sigue dando vueltas mi mano en aquella casi montaña rusa de colores. No sé bien que estoy ilustrando, solo trazo líneas, círculos, figuras una tras otras casi sin levantar el lápiz. Todo sigue su curso, los colores estallan en la hoja, son como pequeñas bombas que se detonan al sentir el fino tacto de la punta del lápiz contra la hoja ya no inmaculadamente en blanco.
Tan concentrada estaba yo que no noté que mis pies empezaron a desaparecer, como si una goma de borrar estuviera rozando mi cuerpo empecé a desvanecerme en el aire sin dejar rastro alguno. Lo primero que pensé al percatarme de la situación fué gritar , correr, pero no tenía ni la voz ni piernas para hacerlo. La voz se había ido con el resfrio que me mantenía en casa (dibujando miles y miles de retratos absurdos acumulados en la papelera) y las piernas ya no estaban apoyadas en la silla, la sensación de placer que provocaba mis pies descalzos contra el suelo simplemente ya no existia, había sido borrada toda sensación humana de mi cuerpo.
Y de mi mano… ni hablar, ella seguía dibujando mientras yo desesperadamente intentaba moverme para sentir de regreso mi cuerpo. Pero nada. Poco a poco fue evaporandose mi existencia, en 3 minutos ya no quedaba de mi ni rostro,ni cabello,ni torso.
Cuando ya hubo bosquejada la última línea en la hoja, yo estaba completamente desdibujada y plasmada en la ex-inmaculada hoja blanca.
Pasó mi madre y viendo el horripilante garabato sobre el escritorio de mi cuarto, lo tomó, lo arrugó y lo lanzó a la papelera junto con mis anteriores dibujos. Y ahí me quedé toda la tarde, completamente desdibujada.
Posteado por: benditalisergia en: Marzo 23, 2009
A dos cuadras la quiero, A dos manzanas de mi casa, solo dos. Y es que en el fondo no quiero perderla por completo,tan sólo quiero que se mude, que me deje tranquila un rato…
Suele ser tan desagradable cuando no hay ruidos en mi mente, cuando no puedo distraerme de pensar. Quiere estar todo el tiempo en mi cabeza,quiere tantas cosas de mi que yo no quiero entregarle.
Porque he estado guardando esas cosas…para alguien más.
Pero ella es testaruda y obstinada, se pega a mi cuerpo como si fuese mi piel, y yo no la quiero tanto como para permitirle eso. A dos cuadras la quiero, a dos manzanas de mi casa.
Lo asumo, hay días que la necesito… y por tratarla mal ella desaparece y me deja en compañia de los consejos de alguien más. No es lo mismo sin ella, no es lo mismo si no está.
Por eso la quiero como vecina, para irla a visitar en mis momentos de necesidad. No es que quiera usarla, ella me usó a mi por mucho tiempo… quizás le devuelva el favor cuando se mude de casa. A dos cuadras la quiero, a dos manzanas de mi casa.
Es mucho pedir que te comportes de manera menos obsesiva conmigo, y que dejes de ser un tema tan relevante en mi vida… No quiero tenerte miedo, no quiero sentir lástima por tu culpa. No quiero pensar tanto en tu existencia. Solo mudate de casa y dejame verte de lejos. Dejame ir verte cuando realmente te necesite.
Fuiste tan inoportuna tantas veces… quizás por eso te quiero como vecina. Las vecinas son realmente desubicadas, hablan de ti como si te conocieran. No creo que me conoscas tanto, sino ya te hubieses largado de mi hogar. Pero ahi estás, sentada en algún sillón junto a mi guitarra. Usando mis almohadas de noche o de día, desgarrando mis recuerdos con tu voz silenciosa.
A dos cuadras te quiero, a dos manzanas de mi casa…
( pero solo dos, porque soy masoquista y necesito de tu cuerpo,tu compañia insensata,tus malas palabras,tu práctica forma de cagarme la vida… o simplemente ese bendito placer que me das cuando me abrazas. )